La historia de la familia está profundamente arraigada a la tierra de Valdaracete y a las orillas del río Tajo. En sus comienzos, la economía local y el sustento familiar estuvieron fuertemente ligados a los labores del esparto, una actividad tradicional de la zona que exigía un enorme esfuerzo físico y dedicación.
De forma paralela, en el recuerdo familiar permanece indeleble la figura del bisabuelo, conocido cariñosamente en el pueblo como el «Púa», una referencia imprescindible en las raíces de la familia.
Sin tierras propias en los inicios, las primeras generaciones trabajaron de sol a sol como renteras. Con constancia e ingenio, lograron adquirir sus primeras hectáreas de cultivo hasta poder disponer de su primer tractor y comenzar a labrar las fincas de olivar de la zona.
Poco a poco, la familia fue convirtiendo las parcelas adquiridas en un olivar tradicional de referencia. Pero el verdadero salto cualitativo llegó con una determinación clara: la calidad no se negocia y el futuro del campo pasa por el respeto absoluto al medio ambiente.
Ángel y su hijo Javier transformaron toda la explotación a cultivo ecológico certificado. Una apuesta firme por cumplir las normas más exigentes, proteger el suelo y dejar un patrimonio vivo y sano para las siguientes generaciones.
Hoy, Ángel y Javier representan la cuarta y quinta generación al frente de la explotación. Combinan la sabiduría transmitida por sus antepasados con la maquinaria y técnicas agronómicas más avanzadas, garantizando un AOVE de autor que refleja el alma y el carácter de Valdaracete.